La perra Frida Kahlo

Hoy Google rinde homenaje a Frida Kahlo. Y esto me ha recordado a una perra que encontré en Colonia, Alemania.

Allí nos hospedaron una pareja de simpáticos alemanes, a mi y a una amiga, y también hospedaron a una perra grande, de pelaje negro muy bonito, era la perra de la suegra (del uno o del otro, qué más da), y se llamaba Frida, por Frida Kahlo efectivamente.

Hablamos de perros con ellos y me enteré de que allí se paga un impuesto por tener perro. Esto lo vi como algo positivo. No se paga impuesto por los gatos, ¿por qué? imagino que porque los gatos normalmente no usan la vía pública.

He recordado esto al ver la imagen de Frida en Google, y he gugleado sobre el susodicho impuesto a mascotas, y parece ser que es un impuesto local. Es decir, existe solo en algunas ciudades.

Este dato no es nada interesante, lo sé. Pronto dejé de investigar este impuesto, me di cuenta de que no me interesaba para nada y que mi verdadero problema era otro:

Resulta que dentro de poco nos vamos a Francia mi novia y yo, y tenemos que llevar con nosotros dos gatos y una perra. ¿Cómo lo vamos a hacer? Parece que la compañía de vuelos de bajo coste más permisiva acepta sólo dos mascotas por cabina.

¡Ah! Estas estrictas normas contra los animales otrora me habrían parecido correctas, pero mira las vueltas que da la vida. Me siento como un aborigen australiano herido en la frente por su propio búmeran.

No sé cómo haremos, pero he encontrado esto que está relacionado: http://www.perrikus.org/. Si vas a Alemania, quizá te interese apadrinar un perrito durante el vuelo y llevárselo a sus dueños adoptivos.

C’est intéressant.

En fin, las últimas palabras de Frida Kahlo en su diario fueron “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”. Me gustaría poder decir lo mismo, pero me temo que tendré que volver a España para recoger un animal más.

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