Prescriptivismo tuiteante

El prescriptivista es un señor de edad avanzada, atormentado con la corrupción del lenguaje (esa corrupción tan antigua como el mismo lenguaje) y atormentado con el hecho de que esta corrupción llega, a pesar de sus recomendaciones y de su autoridad reconocida, a todos los rincones mojados por el oleaje del lenguaje.

¡Oh, dios mío, que aliteración tan atroz, qué tres jotas estridentes, este usuario de bitácoras no sabe redactar nada!

En verdad, como dijo alguien y como piensan muchos, todos llevamos un pequeño prescriptivista en nuestro interior, al menos todos los que tenemos algo de lingüísta.

(Por cierto, «lingüísta» termina en a, y no me parece que haga referencia solo a mujeres. ¿Qué os parece esto, defensores del supuesto lenguaje no-sexista? Ja, ja, ja ¿Vais a decir lingüísto para hacer referencia a los varones de este gremio?)

Los prescriptivistas también ceden a los cambios, claro, saben como todos que el español es una lengua viva, en movimiento como la mar, y hasta ellos se ven salpicados por el, a veces, violento oleaje. Así como Dios bajó de su reino y se hizo hombre para convencernos de algo, los prescriptivistas también han visto ventajas en la encarnación y han salido de su aislamiento para poner pie en el mundo real y mezclarse con la muchedumbre analfabeta, soez, vulgar, sucia e ignorante. Concretamente han puesto pie en Twitter.

Es el caso de la Fundéu BBVA. Si alguien no sabe lo que es esto, dudo que haya llegado leyendo hasta aquí, pero si lo ha hecho, solamente me gustaría aclararle que no tiene nada que ver con la Liga BBVA de fútbol. La Fundéu se decanta más por las palabras y eso.

Entonces bravo por la Fundéu, me parece genial este paso. ¡Meterse en Twitter!

Bueno, no sé cuándo se metió. Yo estoy aquí anunciándolo como si fuera una noticia de última hora, pero a ver si no llevarán ya años en Twitter. Bueno, no voy a comprobarlo, no soy periodista, soy blogger, o usuario de bitácora como diría el prescri. Vaya, demasiada cursiva.

Mirad todo lo que he escrito y AÚN NO HE EMPEZADO A DECIR LO QUE QUERÍA. Ahora que llego a la parte importante, al gist como decía con el puño cerrado un profe de Lingüística, ahora que llego al punto álgido tengo que acelerar porque tengo la sensación de que ya he escrito demasiado. Tenía razón el prescri: no sé redactar.

Da igual, prosigamos.

Una de las tertulias tuiteriles empezadas por la Fundéu fue acerca de la preferencia de tuit o tuiteo. La Fundéu prefiere tuiteo porque suena más español y porque va mejor con el verbo tuitear, que se prefiere y se usa más que tuitar.

Se comentaba en la tertulia que al final pasa como con scan, o check, que derivaron en escanear/escaneo, chequear/chequeo. Aunque cierto es que en México, y creo que también en Ecuador pero no estoy seguro, se usa checar en lugar de chequear. A mí la verdad es que no me gusta convertir al español siempre con –ear. Los verbos que terminan en –ear parece que se refieren muchas veces a actos continuados o repetitivos. Por tanto mi propuesta sería esta:

tuitar = mandar un tuiti

tuitear = mandar tuitis, pasar rato en Twitter

tuiteo = abalancha de tuitis, actividad de tuitear,…

tuiti = un mensaje a través de Twitter

De mi propuesta se entenderá mucho pero seguramente llame la atención tuiti. Mientras que la preferencia general se divide en dos grandes alternativas (tuit y tuiteo), o quizá incluso tres (tweet), yo me saco de la manga tuiti por varias razones que ignoro porque en realidad no tengo razones, pero voy a enumerar razones para que la elección de tuiti parezca algo razonado:

(a) suena español como tuiteo, pero es más parecido al original tweet/tuit;

(b) creo que es un término simpático;

(c) me parece casi onomatopéyico, aunque los tuitis no hacen ruido;

(d) si tweet se refiere en inglés al pipío de un pajarito, tuiti también, ¿no?

(e) así salimos de la rutina de añadir –eo al final para convertir en español

Pero en fin, esa es mi elección,

Que cada uno haga lo que le tuite el corazón.

A pesar de toda oficial prescripción,

nadie escribe cederrón.

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2 comentarios el “Prescriptivismo tuiteante

  1. Javi dice:

    ¡Al habla un abominable prescriptivista! Pero bueno, todos nos merecemos un descanso.

    ¿Tuiti? Pues sí: es simpático, onomatopéyico y cómodo. Y hay que admitir que lo de tuiteo suena cutre. Vale que no hay necesidad alguna de acuñar una nueva palabra (ni feisbuqueo feisbuquis ni tuenteo tuentitis, :P), pero me quedo con el primero; aunque con una duda que me corroe el espíritu: ¿no había ya algo con el nombre de tuiti?

    ¡Venga, hombre, que el prescriptivismo purista no es tan tocapelotas como se dice! En todo el mensaje no he dejado caer que “lingüista” no lleva tilde, jejeje.

    PD: Mi avanzada edad alcanza los diecinueve. Ni te comento adónde se ha ido mi autoestima con el artículo.

  2. Toni Brandys dice:

    Hola Javi,

    claro hombre, los prescriptivistas no son tan abominables, solamente los conocidos rancios que cambian reglas absurdamente para vender diccionarios y demás. Ten en cuenta que mi “artículo” (por llamarlo de algún modo) es también un tanto prescriptivista, pues no estoy describiendo el lenguaje como es sino que hasta llego a inventarme una palabra.

    Hay prescris que caen bien, como tú, como José Martínez de Sousa o como el que llevo yo dentro que levanta una ceja cuando lee cosas como compañer@s o aver. Además, si sólo tienes 19 años, eso significa que aún puedes salvarte :p

    Lo de decirme que lingüista no lleva tilde no es de prescriptivista, es de tocapelotas! 🙂 No, no, en serio, gracias, creo que es un error sistemático, ¿sabes cómo se llama este tipo de error por cierto? Supongo que ocurre porque “lingüística” sí lleva tilde. Me ocurre lo mismo con “examen”, muchas veces lo pongo con tilde porque la forma en plural la lleva.

    Espero volver a leerte por aquí, un saludo!

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