Diferente idioma, distinto cerebro

Si siempre has deseado ser conejillo de indias para un experimento neurolingüístico y que además te recompensen con 100 yuanes (15$) y con un mapa 3D de tu propio cerebro para verlo rotar en la pantalla de tu ordenador cual bola terrestre de Google Earth, esta es tu oportunidad.

Bueno, creo que un requisito indispensable es residir en Pekín. Pero en cualquier caso el estudio es bastante interesante: quieren demostrar que cada idioma influye en el modo que el hablante usa su cerebro. Por ahora, según se informa en este artículo de Global Times, tienen interesantes aunque previsibles descubrimientos. Por ejemplo, la palabra “gusano” estimula distintas partes en el cerebro de un angloparlante que de un hablante de chino mandarín. Por otro lado, con palabras como “mamá” o “papá”, la actividad cerebral es muy similar en unos y otros hablantes.

También muy interesante esto que leo en otro artículo: al parecer cuando un inglés escucha su propio idioma, la actividad cerebral está concentrada sobretodo en el lóbulo derecho, mientras que en un chino su lóbulo izquierdo está también estimulado. Esto se debe a que el chino es un idioma tonal, pues el lóbulo izquierdo es precisamente el que se nos activa cuando oímos música.

Aquí se puede leer el artículo en español.

Cerebro al descubierto

En mi opinión en cuanto a lo de que mismas palabras, en uno y otro idioma, trabajen el cerebro de manera diferente, imagino que puede ser, entre otras cosas, por la carga cultural o emocional que tenga la palabra. Es decir, en castellano por ejemplo, la palabra “suegra” lleva cierta hostilidad implícita, cosa que quizá en otros idiomas no. O por poner un ejemplo con la palabra “gusano” que mencionábamos antes: si la palabra en inglés “worm” tiene connotaciones de vil y menospreciable porque se usa como insulto o porque un virus informático lleva este nombre, y la misma palabra en chino hace referencia a un delicioso manjar navideño, pues evidentemente van a estimular el cerebro de manera distinta. Esto lo digo, claro, sin tener ni idea de neurología, y además los chinos, que yo sepa, no comen turrón de gusanos por Navidad.

En cuanto al dibujo del cerebro, había algunos mucho peores.

Anuncios