No apto para menores

Leído en comerciodigitial.com:

Una niña de 9 años camina a saltitos hacia el mostrador de la tienda de videojuegos. En su mano derecha balancea la carcasa de un juego. ‘Scarface, el precio del poder’, catalogado para mayores de 18 años por incluir «violencia, discriminación, drogas, contenido sexual y lenguaje soez». La cajera apenas mira a la pequeña. Coge el juego. Lo pasa por el lector del código de barras. Lo mete en una bolsita. Agarra el dinero que le entrega la menor. Le da el cambio. Y la niña se va a casa con un videojuego cuya primera escena es la del protagonista cosido a balazos, el prolegómeno a una historia repleta de asesinatos, robos, asaltos entre bandas de delincuentes y mafias que se quieren adueñar de las calles de Miami. Una ciudad a la que el protagonista del título define con una edificante frase: «Es como un enorme coño esperando a que lo follen»

Eso es lo que sucede, según Amnistía Internacional que ha hecho la prueba con menores comprando en tiendas de videojuegos de diversas ciudades de España. Al final, para pedir al Estado que regule el acceso de los menores al videojuego.

La industria mueve más dinero que el cine y la música juntos y lo pintan en este artículo, o eso me parece, como una industria emergente que crece desbocada y virgen de leyes, donde los críos pueden buscar refugio lejos del mundo-teletubbie y consumir al fin un poco de violencia cruda, no obstante, dudo que esta falta de control ocurra solamente con el videojuego.

Hace muchos año, un amigo de mi infancia intentó alquilar una peli porno y no lo consiguió. Por lo menos seguramente pudo recrearse la vista, pues era uno de estos videoclubs que no cuentan con un habitáculo aparte para la pornografía. Pero las películas con violencia por doquier no están tan demonizadas como las guarras, y si mi amigo hubiera querido alquilar… digamos, Scarface por ejemplo, para no alejarnos del ejemplo de la historia de la niña de 9 años, seguramente lo habría conseguido sin esfuerzo. Y Scarface es algo conocida, qué tal si pensamos en películas francesas que no conoce ni Cristo, como Dobermann o Baise-moi (Fóllame), ambas bastante violentas. Yo no imagino a las chicas de mi videoclub habitual diciéndole a un niño que no puede alquilar esa película.

Atención papis: sangre y palabrotas

En cuanto a música, lo mismo. ¿Quién presta atención a la etiqueta de “Parental Advisory: Explicit Content”? No sé cuál es el equivalente a esta etiqueta en la industria hispanohablante, o si lo hay. pero estoy convencido de que Amnistía Internacional recogería datos parecidos si la niña de 9 años va a tiendas de discos a pillarse algún álbum de música con letras consideradas no aptas para menores.

No tengo datos empíricos que apoyen mis intuiciones, así que hasta aquí llego. Sí que me gustaría saber qué opináis vosotros:

¿Es más fácil acceder a violencia a través del videojuego que a través de cine o música?

¿Es una situación preocupante? ¿No están los menores ya curados de espanto?

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2 comentarios el “No apto para menores

  1. Céfiro dice:

    En general, me parece que es relativamente fácil el acceso a la violencia que tienen los menores hoy en día. Y el problema me parece más preocupante si cabe cuando ves que la oferta de contenidos a la que pueden acceder los menores está limitadísima. Quizás donde más amplia es la oferta es en los videojuegos. Pero sólo hay que ir desplazando el dial en el aparato de radio para comprobar que la oferta musical es paupérrima, que repiten las mismas canciones hasta la saciedad y que los valores que promueven son mínimos. De la Televisión me parece que poco hay que hablar. La TDT sólo fue una pantomima para acrecentar los mismos contenidos por diferentes vias. Pienso que los niños y jóvenes en formación de hoy tienen que indagar y buscar demasiado en las ondas radiofónicas y televisivas para encontrar algo de lo que realmente puedan aprender y divertirse a la vez y formarse como personas también. En fin, esto es demasiado largo… Un saludo.

  2. Toni A. dice:

    Gracias por tu comentario. Creo que has tocado algo clave: limitadísima oferta de contenidos. Y seguramente tengas razón en lo de que en videojuegos hay más variedad. Yo no sé mucho de videojuegos, pero lo poco que conozco me da esta impresión. Además, es un entretenimiento interactivo, exige de la participación del usuario (al menos exige más que una película, vamos). La cosa es que hay tanta oferta que dudo que una niña de 9 años se compre precisamente ese videojuego violento por libre elección, con lo que el experimento me parece irreal. Por otra parte, no hay que ir tan lejos para encontrar violencia, parece ser que es fácil encontrar gente insultándose a cualquier hora en la televisión.

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