La importancia de ser subtitulado

Hace unos días me encontraba en Escocia intentando ver alguna película por internet y recordé una micro-conversación en Twitter que empezó con un tuit de Tíscar Lara:

Por qué los programas de TV no cuelgan sus vídeos con los subtítulos o al menos el texto, aunque sea por separado? Serían de mucha utilidad

Era 3 de diciembre, Día internacional de las personas con discapacidad. Creo que Tíscar se refería a la utilidad de los subtítulos para las personas con discapacidad auditiva.

Yo: @tiscar Y bueno también para los que aprenden español, muchos buscan eso

Tíscar: @aalaminos sí tb xa aprender español. Lo q me sorprende es q no se publiquen cuando es un trabajo ya hecho. Falta cultura d la reutilización

Recordé esa situación porque estaba buscando películas con subtítulos (en inglés) en Blinkbox y no encontré nada. Las únicas con subtítulos disponibles, claro, eran las de habla no inglesa. En realidad, creo que ocurre lo mismo en Filmin aquí en España, pero en el caso de la lengua inglesa me sorprende aún más ya que existe muchísima gente que habla este idioma como segunda lengua, y tantísimos que la hablan a un nivel que les permite manejarse bien pero no pueden entender una peli al cien por cien si no cuenta con subtítulos.

Así que esa noche nos quedamos sin ver película, y Blinkbox se quedó sin mis dos o tres libras esterlinas. Y ahora me pregunto: ¿cuántas libras perderá Blinkbox al día por no contar con subtítulos? Sigue leyendo

¿Qué idiomas son más buscados en Internet?

He estado jugando un poco con Google Trends para ver qué idiomas quieren aprender los internautas. Con Google Trends se puede, por ejemplo, ver si la gente ha gugleado más “curso de alemán” o “curso de francés”.

Antes de comparar la popularidad de los idiomas, podemos ver primero cómo suele buscar la gente un determinado curso de idioma. Aquí un ejemplo:

Curso vs aprender

Comparación del volumen de búsquedas para "curso de inglés", "curso inglés" y "aprender inglés".

Cómo vemos, parece que la gente busca sobre todo “curso inglés”. Los datos son globales y corresponden a los últimos 12 meses. Más abajo, tenemos datos específicos por países y ciudades. Así vemos que, curiosamente, en Ecuador se busca sobre todo “aprender idiomas” muy en retrimento de las otras dos opciones:

Resultados por región. Azul: "curso de inglés. Rojo: "aprender inglés". Naranja: "curso inglés".

Ahora vamos a ver si la gente busca más “curso chino” (en rojo) o “curso inglés” (en azul). Resultados por ciudades: Sigue leyendo

Spam Mambo

Hace tiempo, quizá hace años, me hice un perfil en ExchangeALanguage.com, una de tantas plataformas en la red dedicadas a los intercambios lingüísticos. Mi intención era probarla y demás pero la olvidé completamente. ¿Cuántas cuentas y perfiles tendré por ahí olvidados?

El caso es que desde hace poco me llegan unos mensajes muy graciosos a mi correo, de parte de usuarios de esta comunidad. Aquí un ejemplo:

unis mambo

Esto da una malísima imagen a la plataforma, claro está, aunque también es cierto que te recuerda que tienes una cuenta en esta comunidad, con lo que la posibilidades de que entres en tu cuenta, aunque sea sólo para comprobar el perfil de alguien con apellido de baile cubano, se multiplican.

Creo que la primera vez que recibí un mensaje de este tipo fue en LinkedIn, pero era un poco más elaborado. El mensaje me lo mandaba una mujer que contactaba conmigo porque tenía que compartir con ella una herencia, ya que yo era un lejano pariente del difunto. O una historia así.

En cuanto al mensaje del ejemplo, me llama la atención lingüísticamente y por eso le hago pantallazo. Quizá un día pueda construir un pequeño museo de los horrores. Muchas son las preguntas que me surgen: ¿Es una traducción automática? En este caso, ¿quizá está traducido de una lengua donde no se usan comas? Si no es una traducción automática, ¿cuál es la lengua madre del redactor? incluso la fantasía se pone a galopar cuando me pregunto ¿Dónde está el redactor en el momento de escribir esto? ¿Qué piensa? ¿Quién es? Y lo más importante sin duda, ¿existe el apellido Mambo? En caso afirmativo, ¿por qué no puedo yo tener un apellido así? Toni Mambo suena tremendo.

Gamification, una renovada tendencia

Tenemos aquí un concepto que está ganando presencia sobre todo en entornos empresariales y en educación.

Como toda palabra de moda, su definición es a veces confusa y ambigua, parece definir algo y hay que ser cauto porque muchos vendrán a dar gato por liebre. Pero por el momento, el artículo de la Wikipedia en inglés puede dar una idea.

Se trataría, grosso modo, de la implementación de elementos propiamente lúdicos en áreas o actividades tradicionalmente ajenas al juego, como aplicaciones, páginas web, cursos de formación, ciertos departamentos…, con el fin de volverlas más divertidas y atraer/enganchar al usuario/consumidor, o animarles a hacer algo que siempre ha sido aburrido.

Algunos elementos típicos son: trofeos, interactividad, niveles, tablas de clasificación, barras de progreso, sorpresas, pequeños desafíos, etc.

Con ello, se puede conseguir por ejemplo que el usuario informe sobre su localización (Foursquare) o que aporte buena cantidad/calidad de contenidos (foros). Un ejemplo de este último son los foros de Burbuja, donde la foto del avatar aumenta con el número de aportaciones que hace el usuario; estas aportaciones pueden obtener agradecimientos por parte de otros usuarios (al estilo del botón Me gusta); sólo los que han pasado la barrera de no-sé-cuántos mensajes publicados pueden acceder al foro de veteranos; el título que acompaña al usuario varía según su experiencia; etc.

Buenos ejemplos de cómo convencer a la gente de hacer algo dándole un toque divertido, se pueden encontrar también en TheFunTheory, es una iniciativa de Volkswagen donde la gente aporta ideas que han conseguido bajar la velocidad media en cierto tramo de la ciudad (una cámara/radar muestra la velocidad a la que circulan los coches y parte del dinero de las multas va a parar por sorteo (¿mensual?) a uno de los que sí respetaron el límite de velocidad), hacer que en el metro la gente use más las escaleras que las escaleras mecánicas (convirtiendo los escalones en teclas de piano), hacer que los habitantes de cierta ciudad bajen su consumo de electricidad (mostrándoles junto con la factura mensual, dos barras: una que representa el consumo propio, y otra el consumo medio de sus vecinos), etc.

Pero entonces, ¿es el premio de Empleado del Mes un ejemplo primitivo de esta tendencia ludificadora? ¿Y la tarjeta que te da un restaurante para que selles cada vez que consumas y a la décima tienes cena gratis? ¿Y una oferta dos por uno en el Mercadona? Dejo abiertas estas cuestiones.

Lo importante, a mi modo de ver, no es tanto su uso en márketing, si no el potencial que esta tendencia tiene en educación y en la empresa para conseguir que los los estudiantes/trabajadores sean más eficientes al mismo tiempo que más felices. Muchas veces se ha contrapuesto productividad con felicidad, pero creo que es evidente que si los trabajadores disfrutan de un entorno divertido bien diseñado puede conducirles a involucrarse más y ser más productivos, del mismo modo que un curso bien diseñado puede hacer que los estudiantes no sean… personas que estudian, sino personas que se divierten aprendiendo. Me parece que la clave está en el buen diseño, por eso quizá la inmensa mayoría de videojuegos educativos o plataformas de e-learning supuestamente lúdicas fracasan, porque han sido diseñados por pedagogos o profesores, sin contar con la colaboración de diseñadores de videojuegos quienes podrían ayudar a hacer el aprendizaje más implícito. ¿Me estoy columpiando?

Espero vuestras aportaciones y volveremos al tema más adelante, para profundizar en ciertos campos, pero antes… ¿cómo llamamos a esta tendencia?

Muchos han tomado el término en inglés tal cual: gamification. Alguno se ha atrevido a traducirlo como jueguización. También ronda por ahí con más popularidad el término ludificación. Como los sufijos –ificar e –izar son prácticamente lo mismo, supongo que otra alternativa podría ser ludización. ¿Qué me decís?

Oslo – No sé qué pensé al principio

Acabo de enterarme de lo sucedido en Oslo y, entre las noticias que encuentro en las primeras ocurrencias de Google, me llama la atención esta frase:

La explosión en Oslo fue tan fuerte que al principio pensé que era un terremoto.

Me llama la atención porque ¿no se supone que es al revés? es decir, que uno oye un terremoto y piensa que es una explosión, y no a la inversa ¿no? Pues no, parece que los dos testimonios sobre primeras impresiones son comunes.

Primero gugleo:

bomba “pensé que era un terremoto”

1.820 resultados

Después, el que a mí me parece más probable:

terremoto “pensé que era una bomba”

5.370 resultados.

Según estas cifras, sí, puede que mi impresión de que es más habitual el segundo testimonio (pensar que es una bomba, cuando es un terremoto), sea cierta, pero tampoco podemos estar seguros.

Aún así, tampoco se debería deducir que es más habitual o lógico pensar primero que es una bomba, sino que simplemente hay más testimonios sobre terremotos que sobre bombas, ¿verdad?

No sé si habrá alguna investigación sobre el tema pero, estoy pensando que quizá cuando uno experimenta algo así (terremoto fuerte, explosión, un tren pasando por encima de tu zulo…), seguramente no piense en una única posibilidad. Quizá, ante el desconocimiento, le pasan por la cabeza todas las posibles explicaciones a ese ruido. Y luego, cuando relata lo vivido, dice “al principio pensé que era x“, y es cierto, pensó que era x, pero también pensó que podía ser y, e incluso z.

Al principio pensé que era un terremoto, ¡y efectivamente, fue un terremoto!

En fin, ahondar más en este tema será cosa para otro día si merece la pena. Mientras tanto, espero vuestras primeras impresiones.

Cómo crear una contraseña totalmente segura (que ni siquiera tú podrás recordar)

Acabo de leer en elcastellano.org una entrada que me ha hecho un poco de gracia. Habla de cómo crear una contraseña totalmente segura y fácil de recordar. No sé por qué se habla de esto en elcastellano.org, pero da igual, tampoco estoy seguro de por qué estoy hablando yo de eso en este blog. Se dictan los siguientes pasos con sendos ejemplos:

1) Escoger una cláusula que tenga ocho o más palabras, por ejemplo En un lugar de la mancha, de cuyo nombre…

2) Tomar la primera letra de cada palabra: euldlmdn

3) Complicar un poco, por ejemplo, poner los sustantivos con mayúscula:euLdlMdcN.

4) Agregar algunos números después del segundo sustantivo, por ejemplo, la hora. Ahora son aquí las 14h47: euLdlM1447dcN.

5) Agregar algún signo ortográfico antes del final, por ejemplo euLdlM1447dc!N.

Que me metan una gallina en los calzoncillos, pero euLdlM1447dc!N. no es lo que yo entiendo por una contraseña fácil de recordar. Vale, quizá lo de empezar con la cláusula de 8 o más palabras sea muy acertado, de hecho, lo único que recordaría de esta contraseña son las letras: euldlmdn. ¡Pero ni siquiera eso! porque si te fijas verás que en el ejemplo no han incluido la letra c de cuyo. Una omisión arbitraria.

Lo de los números está bien, pero ¿cómo voy a recordar la hora que era cuando decidí hacerme la contraseña? Deberían ser números más personales ¿no? O podríamos por ejemplo incluir números que hagan referencia a la cantidad de letras de las palabras de la cláusula que hemos elegido, es decir:

en = 2

un = 2

lugar = 5

de = 2

etc.

y ahora dónde colocarlos es algo que tampoco debería ser elegido al azar sino responder a alguna lógica (o a una ilógica fácil de recordar). Por ejemplo, podemos ponerlos después de cada letra tal que así e2u2l5d2… lo que sería un coñazo a la hora de teclear la contraseña y al final acabaríamos pidiéndole a nuestro navegador que las memorizara todas, o bien podemos ponerlos al final o al principio o justo en el medio de la secuencia de letras.

Lo de elegir qué letras van en mayúscula es otra cosa que debería responder a un por qué, en este caso creo que se ha hecho bien porque han escogido los sustantivos, como los alemanes.

Hasta aquí el pequeño post entretenido de hoy, me voy que tengo mucho trabajo.

No apto para menores

Leído en comerciodigitial.com:

Una niña de 9 años camina a saltitos hacia el mostrador de la tienda de videojuegos. En su mano derecha balancea la carcasa de un juego. ‘Scarface, el precio del poder’, catalogado para mayores de 18 años por incluir «violencia, discriminación, drogas, contenido sexual y lenguaje soez». La cajera apenas mira a la pequeña. Coge el juego. Lo pasa por el lector del código de barras. Lo mete en una bolsita. Agarra el dinero que le entrega la menor. Le da el cambio. Y la niña se va a casa con un videojuego cuya primera escena es la del protagonista cosido a balazos, el prolegómeno a una historia repleta de asesinatos, robos, asaltos entre bandas de delincuentes y mafias que se quieren adueñar de las calles de Miami. Una ciudad a la que el protagonista del título define con una edificante frase: «Es como un enorme coño esperando a que lo follen»

Eso es lo que sucede, según Amnistía Internacional que ha hecho la prueba con menores comprando en tiendas de videojuegos de diversas ciudades de España. Al final, para pedir al Estado que regule el acceso de los menores al videojuego.

La industria mueve más dinero que el cine y la música juntos y lo pintan en este artículo, o eso me parece, como una industria emergente que crece desbocada y virgen de leyes, donde los críos pueden buscar refugio lejos del mundo-teletubbie y consumir al fin un poco de violencia cruda, no obstante, dudo que esta falta de control ocurra solamente con el videojuego.

Hace muchos año, un amigo de mi infancia intentó alquilar una peli porno Sigue leyendo