Oye Duolingo ¿se puede aprender un idioma traduciendo?

El inglés Ernest Scribbler escribió el chiste más gracioso del mundo, tan gracioso que quien lo escuchaba o leía, se moría literalmente de risa. Los británicos decidieron traducirlo al alemán para usarlo como arma contra las tropas nazis, pero claro, traducirlo era problemático, (el chiste era tan gracioso que un traductor leyó un par de palabras seguidas y quedó muy grave). Así que para solventar el problema, cada traductor tradujo una palabra.

Esto es un sketch de los Monty Python. Ignoro si un chiste puede matar a alguien de risa, pero lo que sí es cierto es que no se podría traducir de esa manera, porque la traducción de una palabra dependerá de su cotexto. Sin embargo… ¿y si en lugar de dar una palabra a cada traductor, le damos una frase?

¿Y si en lugar de un chiste traducimos una página web? ¿Y si en lugar de un grupo de traductores expertos tenemos a todo el mundo que desee apuntarse? Esa es, grosso modo, la mecánica de Duolingo, un servicio que pretende traducir sitios web con la ayuda de gente que quiera aprender el idioma que van a traducir. Los más inexpertos traducen las frases más sencillitas y los que más saben se encargan de las más complejas. Aún no puedo describir con exactitud el funcionamiento de su sistema de traducción colaborativa porque por el momento no he recibido la invitación, pero parece inevitable preguntarnos si uno puede realmente aprender el idioma así, simplemente traduciendo, como sugiere el video de presentación de Duolingo. Sigue leyendo