¿Qué idiomas son más buscados en Internet?

He estado jugando un poco con Google Trends para ver qué idiomas quieren aprender los internautas. Con Google Trends se puede, por ejemplo, ver si la gente ha gugleado más “curso de alemán” o “curso de francés”.

Antes de comparar la popularidad de los idiomas, podemos ver primero cómo suele buscar la gente un determinado curso de idioma. Aquí un ejemplo:

Curso vs aprender

Comparación del volumen de búsquedas para "curso de inglés", "curso inglés" y "aprender inglés".

Cómo vemos, parece que la gente busca sobre todo “curso inglés”. Los datos son globales y corresponden a los últimos 12 meses. Más abajo, tenemos datos específicos por países y ciudades. Así vemos que, curiosamente, en Ecuador se busca sobre todo “aprender idiomas” muy en retrimento de las otras dos opciones:

Resultados por región. Azul: "curso de inglés. Rojo: "aprender inglés". Naranja: "curso inglés".

Ahora vamos a ver si la gente busca más “curso chino” (en rojo) o “curso inglés” (en azul). Resultados por ciudades: Sigue leyendo

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¿Qué idioma aprender ahora? 2/2

Si hace unos días exploramos las dudas que podía tener uno a la hora de elegir idioma, y cuáles podrían ser buenas opciones según qué circunstancias; hoy vamos a dejar a un lado los idiomas más populares y vamos a ver qué otros idiomas podríamos aprender. La selección de idiomas que conforman esta lista es subjetiva, es decir, he escogido los idiomas que yo estudiaría (si tan solo tuviera el tiempo suficiente). No obstante todos ellos cumplen ciertos requisitos: 1) están entre los idiomas más hablados, 2) no están entre los más aprendidos (al menos no por hispanohablantes), y 3) son idiomas cuya demanda puede aumentar en los próximos años (pero no soy un experto, así que no me crean).

Podría nombrar razones para escoger alguno de estos idiomas, pero creo que al final la decisión tiene que ser algo personal, una cuestión de gustos o un acto de fe. Si buscamos un idioma para los negocios, está claro que el rey es el inglés. Pero si sabemos inglés, y además tenemos la suerte de tener el español como lengua madre, ya tenemos dos idiomas bastante gordos, una combinación que nos da muchas ventajas y que nos permite, por qué no, dedicarnos a estudiar un idioma más, esta vez por razones estéticas por ejemplo, porque nos guste como suene o porque nos atraiga su cultura, en lugar de porque quede bien en el CV.

Si más dilaciones, estos son los idiomas escogidos: Sigue leyendo

¿El mejor sitio para practicar idiomas?

Hace algunos días leí en algún sitio el comentario de algún frustrado que decía que le habían engañado sus padres y la sociedad, durante toda su juventud, sobre lo importante que era aprender idiomas; y que finalmente se dio cuenta que esto era una farsa y que saber idiomas le permitía a uno, a lo sumo, trabajar en un Call Center mazmorresco, respondiendo llamadas una tras otra y cobrando un sueldo básico.

Quizá si piensas en los idiomas solamente como una llave para abrir puertas laborales, sí, entonces quizá no sea tan genial como nos lo pintan. Pero no se puede negar que sea una ventaja para muchas facetas de la vida. En cualquier caso, lo cierto es que cada día somos más los que nos lanzamos a aprender idiomas, ya sea para meros fines laborales o por razones más personales. Y los sitios que te ofrecen cursos no paran de florecer, unos gratuitos, otros de pago, unos te ofrecen cursos, otros intercambios de idiomas con nativos…

El último que he descubierto es ExchangeALanguage.com, que aún está en pañales (léase “Beta”) pero ya se puede ir probando. Sigue leyendo

Diferente idioma, distinto cerebro

Si siempre has deseado ser conejillo de indias para un experimento neurolingüístico y que además te recompensen con 100 yuanes (15$) y con un mapa 3D de tu propio cerebro para verlo rotar en la pantalla de tu ordenador cual bola terrestre de Google Earth, esta es tu oportunidad.

Bueno, creo que un requisito indispensable es residir en Pekín. Pero en cualquier caso el estudio es bastante interesante: quieren demostrar que cada idioma influye en el modo que el hablante usa su cerebro. Por ahora, según se informa en este artículo de Global Times, tienen interesantes aunque previsibles descubrimientos. Por ejemplo, la palabra “gusano” estimula distintas partes en el cerebro de un angloparlante que de un hablante de chino mandarín. Por otro lado, con palabras como “mamá” o “papá”, la actividad cerebral es muy similar en unos y otros hablantes.

También muy interesante esto que leo en otro artículo: al parecer cuando un Sigue leyendo

Inglés gratis para todos, yeah!

Hoy me he enterado a través de este artículo que el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas han aprobado un plan para remediar la falta de idiomas entre los españoles, algo en lo que nos encontramos entre los últimos de Europa, (qué sorpresa).

El plan aspira nada más y nada menos que a «conseguir un alumnado bilingüe en el plazo de una década».

Sin entrar en matizaciones del concepto de bilingüísmo, este cometido lo veo bastante imposible por una simple razón: la brutal escisión que existe en este país entre la burocracia y la realidad. (Y es que no es casualidad que la película Buried haya nacido aquí).

De todas formas, la intención es buena y tendremos que ver como se lleva a cabo.

Una de las medidas sería incluir una hora al día de lengua extranjera (sobre todo inglés) gratuitamente como actividad extraescolar, en todos los centros de Primaria y Secundaria. Se intentaría que hubiera un profesor por cada 5 alumnos. No obstante, yo supongo que estas clases serían alternativas, así que me pregunto cuántos chavales acudirán finalmente.

English Lesson

English lesson, Flickr: Rafael Pix

Por otra parte, tampoco se sabe muy bien quién va a impartir estas clases. Por un lado se habla de incrementar el número de profesores nativos como auxiliares de conversación, por otro de involucrar a los visitantes del programa Erasmus. La comunidades por un lado pedían flexibilidad para contratar profesores del extranjero, el Gobierno sin embargo confía en la formación de los docentes autóctonos.

Con respecto a esto, yo creo que disponer de profesores nativos no garantiza nada. Hablando claro, creo que los profesores nativos están sobrevalorados. Los profesores de idiomas no son diccionarios con patas, ni oráculos lingüísticos, ni un ejemplo de acento apropiado; o al menos no deben serlo, el profesor de idiomas es un vehículo, y como tal guía al estudiante en la práctica del idioma, valiéndose para esto de distintos tipos de ejercicio. Y hoy en día, con las herramientas multimedia y las TIC, el profesor no tiene que paserse por delante de la pizarra explicando algo que a nadie le interesa, ni tiene que sentirse acomplejado porque su acento no sea el de un nativo, da igual, el profe no es la única y verdadera muestra lingüística a la que el estudiante está expuesto.

En España, mucha gente piensa que hablar inglés perfectamente te capacita para enseñarlo. Esto es un grave error. Mike Tyson es un buen boxeador, pero para enseñarme a boxear no quiero a un buen boxeador, quiero a un buen entrenador de boxeo, y por eso para aprender me quedaría con quien enseñó a Tyson. Quizá sea un ejemplo muy remoto, pero con los idiomas pasa igual. En España hay gente con capacidad de enseñar idiomas, aunque no lo dominen como nativos.

(Por otro lado, tal y como están las cosas económicamente, no creo que pasar de nuestros trabajadores y buscar otros en el extranjero sea buena idea).

Volviendo al proyecto del ministerio, otras medidas son el aumento de becas de inmersión lingüística, aumento de plazas en las Escuelas Oficiales de Idiomas, y algo clave: concienciar a la gente.

Para eso, el ministerio prevé campañas informativas en centros escolares y en las APAS (Asociaciones de Padres de Alumnos). Objetivo: que las familias aprovechen las ventajas de la televisión TDT para ver películas y series en versión original. “Es más efectivo tener expuesto a un alumno durante todo un curso académico a los contenidos en versión original que mandarle a hacer un curso de inglés durante el verano en Irlanda”, asegura una fuente del ministerio.

Esperemos que marche bien. Quizá consigamos hablar inglés, antes de que el resto del mundo esté hablando chino.

Generador de palabras a partir de letras

Aprender programación no es divertido si no empiezas cuanto antes a aplicar tus pocos conocimientos. Lo bueno es encontrar alguna meta, idear algún programita sencillo que te sirva para algo; e ir desarrollando tus conocimientos para la ejecución de dicho programa. De esta manera, el aprendizaje no es un mero proceso de compilación de datos y repetición de ejemplos dados en los tutoriales, sino que se convierte en algo más excitante, más pragmático, con más sentido, más divertido, y diría también que más efectivo, puesto que si andando se aprende a andar, y el método comunicativo se desmarca como el definitivo en la enseñanza de lenguas, así también en la programación informática uno aprende mejor programando, y programar no es programar por programar, programar no es programar para aprender, sino programar para terminar un programita que nos va a servir para algo. Y ese algo, mejor si está relacionado con otra afición.

En mi caso, yo estoy planeando un lenguaje humano que usará una armónica como sustituto de nuestra boca. Los sonidos de este idioma serán evidentemente muy distintos de cualquier lenguaje natural, puesto que la fono-articulación es bien distinta. Sin embargo, los fonemas podrán igualmente  representarse mediante grafemas.

Para automatizar la generación del vocabulario de esta conlang, pensé en la posibilidad de un programa que calculara todas las combinaciones posibles entre un número de letras dadas. Seguramente sea algo que ya existe, pero no iba a perder esta fuente de motivación para programar un poco por mi cuenta.

Aunque claro, más que programar, fue investigar. (E “investigar” = “preguntar a programadores expertos”)

Al final, el programa es muy sencillito. Por lo visto, lo que hace es calcular el producto cartesiano. Aquí está el código en Python: Sigue leyendo

Azulica

Mi afición por la armónica blusera es muy reciente. La compré hace menos de un mes. Alguien me dijo que debía ponerle un nombre, pero juzgué procedente que no había que apresurarse en buscar un nombre e incrustárselo a la fuerza, sino que había que esperar a que el nombre cayera del cielo casi como aclamado por ella misma o como aquella pluma que va planeando por el celeste hasta posarse sobre una caja de bombones.

Un día [esto parece un cuento, primero el párrafo introductorio, luego el típico segundo párrafo que empieza con “un día…”] un día por la tarde, estaba yo tomando unas cañas en el Herjomar, sentado a una de las mesas y acompañado de una bella brasileña [que no, que no es un cuento], cuando empecé a preguntarle cómo se decía esto y aquello en portugués. Cuando le consulté sobre qué se contesta cuando alguien te pregunta cómo estás, soltó varias fórmulas, entre ellas la de tudo azulzinho.

Nos fijamos en el contraste que había entre las respuestas brasileñas más usadas, que expresaban alegría o mucha alegría, y la respuesta que yo solía escuchar en boca de irlandeses y ella en boca de americanos, esa de Not too bad, (no muy mal).

Después de algunos comentarios graciosos acerca del tema, yo, que tengo el cuello largo, me fijé en algo más: además de su escote me llamó la atención que la palabra azul en Brasil o en portugués exprese alegría, claridad, sosiego, ausencia de penas en definitiva, mientras que blue en inglés exprese tristeza, penar, …

Cuando le hice fijarse en esto, vino a mi mente aquel crucial momento de mi vida en que aprendí que blue es triste:

Timon: (Watching Simba, talking to Pumbaa) Gee. He looks blue.
Pumbaa: I’d say brownish-gold.
Timon: No, no, no. I mean, he’s depressed.
Pumbaa: Oh

Es de El Rey León. En la versión de España, como una traducción literal no tendría mucho sentido, lo tradujeron a algo así como: Parece un poco desinfladoYo le noto gordito.

En fin, este flash-back no lo comenté a la brasileña, no quería aburrirla demasiado. A la contrariedad blue versus azulzinho, ella repuso en tono de broma que blue debía ser un azul oscurillo o apagado, mientras que azulzinho sería celeste, o algo más radiante. Azulzinho como o céu. Seguramente tenía razón.

Cayó del cielo entonces un nombrecito para mi diatónica: Azulzinha. Mi interés por la lengua portuguesa vino casi al mismo tiempo que el de por la armónica de blues, (y por si fuera poco, la cajita en la que viene la armónica es azul, azul oscuro). Azulzinha habla de penares y alegrías.

Bueno, en cualquier caso no me negaréis que tiene más magia que otros nombres que había barajado antes: Dientecitos, Rompelabios, …

(El bautizo se llevó a cabo días después de la nominación, con whisky escocés)